NUESTRO ORIGEN
El corazón de la Amazonía en cada tableta
La Magia de
Mazamari
Enclavado en la vibrante Selva Central del Perú, el Fundo Flor de Cacao en Mazamari (Satipo) goza de un microclima verdaderamente excepcional. Aquí, la humedad constante de la Amazonía y la riqueza geológica de nuestras tierras se fusionan para crear el «terroir» ideal.
Nuestra finca es un organismo vivo. No solo cultivamos plantas, sino que orquestamos un ecosistema biodiverso. Bajo la sombra protectora de árboles maderables nativos y rodeados de una flora exuberante, nuestros cacaotales absorben los nutrientes de un suelo virgen para desarrollar notas de sabor irrepetibles en el mundo.
El Legado de nuestra Semilla
Custodiamos cuidadosamente un tesoro botánico incalculable. Al rechazar las variedades híbridas masivas creadas solo para la producción a gran escala, hemos logrado que la verdadera esencia del cacao peruano perdure intacta, generación tras generación en nuestro fundo.
El resultado de esta dedicación es un perfil sensorial extraordinario. Nuestras genéticas de aroma fino se expresan a través de una sinfonía de notas afrutadas, cítricas, florales y suavemente maderables, ofreciendo una experiencia de degustación compleja, profunda y verdaderamente auténtica.
Cosecha, Fermento y Tradición
Cosecha Selectiva
Todo gran chocolate nace de una selección rigurosa. Recolectamos a mano únicamente las mazorcas en su punto exacto de madurez. Este respeto por el tiempo de la naturaleza es el primer secreto para evitar la acidez excesiva y potenciar la dulzura del mucílago.
La Magia del Fermento
La verdadera transformación del sabor ocurre en nuestros cajones de madera dulce. A través de una fermentación controlada y un secado lento bajo el sol amazónico, logramos despertar esos mágicos precursores de aroma que consagran a nuestro cacao.